viernes, 3 de febrero de 2012

PRÁCTICA 3: EL ESPAÑOL EN LA REPÚBLICA DOMINICANA

  
 EL ESPAÑOL EN LA REPUBLICA DOMINICANA


 Para comenzar empezaremos hablando de la cantidad de habitantes que hay en la Republica Dominicana y cuantos de ellos utilizan el español como lengua oficial.

Población...................................................................................................  10.225.000
% que habla español como lengua materna........................................................... 97,9%
Hablantes de español como lengua materna.............................................  10.006.500
 % Total hablantes de español .............................................................................. 99,60%
Total hablantes de español......................................................................... 10.184.100

Como podemos observar el español es el idioma oficial, aunque también se habla el Inglés y un dialecto del Francés cerca de la frontera con Haití.

¿Cómo es el español dominicano?

El español dominicano es la variedad del idioma castellano hablado en la República Dominicana siendo dentro de sí, una variedad del español caribeño. El español de la República Dominicana es un dialecto que se divide dentro del mismo en otros sub-dialectos dependiendo de la región y la clase social. Al ser una lengua rica en influencias extranjeras el español de la República Dominicana tiene influencias de varias culturas y países. De la misma manera éste puede sonar muy similar al español de Puerto Rico (español puertorriqueño) y de Cuba (español cubano), por la gran cercanía a estas islas.
En el español dominicano podemos observar el uso de arcaísmos, los cuales a pesar de no ser utilizados con frecuencia son todavía conocidos por la gran mayoría del pueblo y su uso no es extraño (ejemplos de los mismos son las palabras anafe, bregar, carátula, etc.). De la misma manera el dialecto dominicano usa varios términos denominados indigenismos de gran popularidad en la riqueza del idioma. A pesar de tener una populación indígena completamente extinta, estos términos quedaron marcados. Muchos dicen que los indigenismos dominicanos provienen del único taíno restante en la isla de la Española, Enriquillo, que a pesar de ser de ascendencia taína estaba ya completamente hispanizado.
El asentamiento español de 1492 tuvo gran influencia en la cultura y el idioma dominicano. El dialecto dominicano en general tiene varias similitudes con el dialecto andaluz. Esto es debido a que las flotas que partían en expediciones hacia América se organizaban en Sevilla, pero provenían de puertos andaluces.

Los especialistas, dividen el territorio dominicano en zonas dialectales que pueden diferenciarse entre sí (hasta tres zonas, según Lipski) sin embargo, nos interesa una visión general descriptiva. Para poder exponerla de forma organizada vamos a seguir la tradicional clasificación entre rasgos fonéticos y fonológicos, morfosintácticos y léxicos. 

- Rasgos fonéticos y fonológicos
1) No existe la distinción entre /s/ y /Ө/. Es el fenómeno que conocemos como seseo.
2) El yeísmo es general en la Rep. Dom. y en toda la América hispánica. Es la neutralización de la oposición entre la palatal lateral /l/ y la palatal central /y/, con exclusividad de la segunda. La realización más generalizada es como palatal fricativa sorda, la misma que se usa en el yeísmo del español peninsular.
3) La caída de la /d/ intervocálica es prácticamente general en todos los sociolectos y en todo el territorio. Sólo se exceptúan de este rasgo general los casos aislados de componente afro-hispánico que resuelven frecuentemente la /d/ intervocálica en [r].
4) La /rr/ múltiple se desonoriza, en mayor o menor grado. Incluso llega a convertirse en preaspirada. (En Puerto Rico hay velarización).
5) La /s/ en posición implosiva, ya sea en final de sílaba o de palabra, se debilita y produce aspiración y, con mucha frecuencia, pérdida.
6) La /x/ fricativa posterior se manifiesta en una [h] aspirada débil.
7) La /l/ y /r/ en posición implosiva se neutralizan. Lo que produce la diferencia entre unas zonas y otras del territorio dialectal dominicano es la solución que adopta esta neutralización:

Hay tres regiones geográficas con diferencia de pronunciación que son el sur, el norte (Cibao) y en Santo Domingo que está en el centro del sur y del este (la pronunciación en el este es más neutra). También la tendencia de acortar palabras y unirlas.
1.    En la región Norte predomina el uso de "i" entre las palabras, (caminar = "caminai") (madre, mal, mar = "mai, mai, mai" se pronuncian todas igual)
2.    En la región Sur predomina la "r" entre las palabras y también se arrastra o pronuncia más fuerte donde esta (caminar = "caminarrr"), (vámonos para el pueblo = vámono parr pueblo). Con menos frecuencia se puede escuchar un cambio de la "o" por la "u" (vámonos = "vámono").
3.    En Santo Domingo, (Ciudad Capital) predomina la "l" (caminar = "caminal") y se acortan mucho más las palabras y se puede suprimir la "s" en algunos casos (vamos a ver = "vamoave").

A pesar de las diferencias regionales de los dialectos (geolectos), el español dominicano también tiene sociolectos, es decir que existe una diferencia de dialecto entre clases sociales. Se dice que la sintaxis y la morfología del español dominicano tienen gran influencia africana, sin embargo la fonética es africano, con una diferenciación entra las clases cultas y no cultas. A pesar de haber una diferencia el español dominicano posee características específicas como el yeísmo, el seseo y la ausencia completa del voseo.
La clase culta
La clase culta tiene algunos rasgos específicos que a pesar de no estar prescriptivamente correctas son más aceptables. Por ejemplo algunos de los fenómenos son los siguientes:
•    Reducción de nasales finales a n velar: corazóŋ, accióŋ, perdicióŋ.
•    Africación de la y
•    Aspiración de la s: vamoh, ¿cómo ehtah?
•    Lambdacismo y rotacismo (incluso en la clase culta)
•    Se adopta la k como implosiva: octener, ocservación.
•    Sonoración o ensordecimiento de una consonante por influencia con la siguiente: admósfera, optener
Aunque no se utilice, en la docencia cuando se enseña la lectura muchas veces se enseña la diferenciación entre la z y la s, de la ll y la, y, aunque sea incorrecto en el español, de la b y la v.

La clase popular
Los rasgos de la clase popular son los siguientes:
•   Alternación de la o y la u: Macorís, y Macurís, bohío y buhío
•   Contracción de grupos vocálicos en diptongos, especialmente en el diptongo eu: Europa= Uropa
•    Aspiración de la h, aunque este rasgo ha estado despareciendo: hablador= jablador.
•   Diptongos reforzados con una velar: güeso, gueco
•   Contracción de vocales idénticas: todo= too, nada=naa
•   Lambdacismo y rotacismo (más frecuente en la clase popular)
•   Desaparición de r y l finales

- Rasgos morfológicos y sintácticos
1) Uso de los pronombres sujeto para nombres inanimados: “Comprela que ella son bonita (las piñas)”.

2) Esta extensión de la referencia de los pronombres sujeto, según Jiménez Sabater, sirve de fundamento para el uso de ello como sujeto en oraciones impersonales existenciales: “Ello hay arroz”. “Ello es fácil llegar”.

3) No se produce la inversión del pronombre sujeto explícito en las frases interrogativas: “¿Cómo tú estás?”, “¿Qué tú quieres?”. Este orden oracional es común en el Caribe hispánico.

4) Cuando el adverbio ya encabeza una oración el pronombre sujeto se hace explícito: “ya tú sabes”.

5) Encontramos con cierta frecuencia pronombres sujeto explícitos antepuestos a las formas de infinitivo, incluso a las formas de gerundio o participio: “Antes de nosotros ir a la playa…”, “sin yo saber”.

6) Las formas verbales simples son predominantes frente a las formas compuestas. Se produce casi generalmente la neutralización entre el indefinido y el pretérito perfecto, con preferencia por el indefinido.

7) Un fenómeno muy general, y cada vez más difundido en el habla culta, es la concordancia del verbo con el complemento directo en las construcciones impersonales con los verbos haber y hacer: “hubieron muchas celebraciones”, “hacían muchos años”, “habíamos diez alumnos”.

8) Muchos verbos se pronominalizan: “enfermarse”, “desayunarse”.

9) En el paradigma de la conjugación verbal se produce una reorganización de las formas, tanto verbales como pronominales, de la segunda persona del plural.

A continuación tres rasgos que no registran las monografías que he citado pero que son frecuentes en el español dominicano:

1) Uso del imperfecto de subjuntivo en –ra en una de las dos proposiciones en las oraciones subordinadas condicionales.

2) Terminación en –nos de la primera persona del plural de las formas verbales.

3) Es frecuente la aparición de la doble negación, con reduplicación de no en posición pospuesta: “Nosotros no vamos no”.

- Léxico

Aproximadamente un 94% del vocabulario del español de uso diario es de origen latino, lo que es natural y no muy sorprendente teniendo en cuenta que se trata de un idioma románico. Sin embargo, como en caso de cualquier lengua, también tiene préstamos de otros idiomas con los cuales se haya encontrado durante su historia de más de mil años.
De las lenguas prerromanas de la península (íbero, euskera, celta o tartesio) existen bastantes topónimos, algunas palabras (barro, perro, cama, gordo, nava) y algún antropónimo aislado, como Indalecio. La invasión de los visigodos insertó bastantes nombres de pila (Enrique, Gonzalo, Rodrigo) y sus respectivos apellidos (Enríquez, González, Rodríguez), el sufijo -engo en palabras como realengo y vocabulario referente a la guerra como yelmo y espía.
Además, la ya mencionada época musulmana dio paso a la adopción de numerosos arabismos. En morfología, cabe apuntar que viene del árabe el sufijo -í de gentilismos tales como ceutí o israelí.
En el siglo XVI se introdujeron numerosos italianismos referentes a las artes, pero también gran número de palabras indígenas o americanismos, referentes a plantas, costumbres o fenómenos naturales propios de esas tierras, como batata, papa, yuca, cacique, hamaca, huracán, cacao, chocolate; básicamente procedentes del náhuatl, las lenguas mayenses, lenguas arawak y el quechua. En el XVII entraron numerosos cultismos por influjo de la lengua gongorina o culterana. En el XVIII, galicismos o palabras tomadas del francés referentes sobre todo a la moda, la cocina y la burocracia: puré, tisú, menú, peluquín, maniquí, restorán/restaurante, buró, carné, gala, bricolaje. En el XIX, se incorporan nuevos préstamos, sobre todo del inglés y el alemán, aunque también del italiano en ámbitos referentes a la música, en particular la ópera (batuta, soprano, piano, radio), y la cocina. En el XX se acentúa muchísimo la presión del inglés en los campos de la tecnología, la informática, la ciencia y el deporte: set, penalti, fútbol, e-mail, Internet, software. Todos estos son conocidos como préstamos lingüísticos.
Sin embargo, la Real Academia Española ha hecho, durante estos últimos años, grandes esfuerzos para evitar el uso de estos vocablos proponiendo alternativas más acordes con nuestra ortografía tradicional (entre otros muchos ejemplos: zum en lugar de zoom, correo electrónico en lugar de e-mail, fútbol en lugar de football...). Aunque la mayoría de estas iniciativas han ido calando en la sociedad, ciertas propuestas no han tenido demasiada acogida, a pesar de ser preferentes para la RAE.
Por lo general, América es más susceptible a los préstamos del inglés o anglicismos ("mouse", en España: "ratón"), debido en buena medida al contacto más cercano con Estados Unidos. Por su lado, España lo es a los galicismos o palabras tomadas de la vecina Francia (como el galicismo "ordenador" en el español de la península Ibérica, en contraste con el anglicismo "computadora" o "computador" en el español americano).

Lejos de cuestionar la importancia del inglés como lengua universal de comunicación en ciencia y tecnología, el español juega un papel muy importante en distintas facetas de la comunicación científica y entornos relacionados.



NOTICIA PRENSA ESCRITA
PERIÓDICO "EL CARIBE"

Opinión
1 ¿Somos una nación de cleptómanos?

La ocurrencia interminable de robos de cosas sin valor aparente, conlleva irremisiblemente a la pregunta: ¿Nos estamos convirtiendo por la crisis económica en una nación de cleptómanos? La idea es aterrorizadora. Pero crece en la mente de muchos dominicanos desazonados por estos hechos insólitos que evidencian, sobre todo, el poco respeto que existe entre nosotros por la propiedad ajena.

Hace años se publicó la desmoralizadora noticia de que alguien había hurtado la placa de bronce con la que el país recordaba al mundo el lugar donde el almirante Cristóbal Colón había amarrado una de sus naves al descubrir la isla.

Las calles y plazas de la ciudad están llenas de huecos producidos por el robo de alcantarilladas y tapas de hierro. Numerosas personas, de distintas edades, han sufrido las consecuencias de esta malsana y deshonrosa práctica, al caer en los hoyos dejados al descubiertos por la sustracción de esos objetos metálicos, que no estaban allí sólo con fines ornamentales sino cumpliendo con una función de indiscutible utilidad para los ciudadanos.

En las avenidas y autopistas, gente inescrupulosa carente de sentido cívico, sustrae los llamados “ojos de buey”, que sirven como sustituto de la iluminación en las noches y como delimitantes de los carriles por donde debe fluir el tránsito vehicular. Hubo una época en que a lo largo del recorrido desde la salida de la ciudad hacia el aeropuerto Las Américas, existían unos pedestales de cemento a los que estaban adheridos los escudos de las naciones que conforman el continente, emblemas que le daban sentido al nombre de la vía y al propio aeropuerto internacional. De pronto comenzaron a desaparecer hasta que no quedó ninguno.

¿Qué hacen los autores de estos robos con tales objetos sin más valor que el que supone el material del que están hechos? Obviamente, alguien se los compra y seguramente paga una migaja por ellos. Esta práctica desalmada es alentada sin lugar a dudas por empresas que utilizan estos materiales como insumos.

No hay otra explicación. Y son éstas, por lo regular, la que disponen de mejor información con respecto a la ubicación de estas placas, alcantarillas y ojos de buey.

En efecto, ¿quién más pudiera estar interesado en adquirir estos objetos? Como hay en el negocio empresas de ganada respetabilidad, deberían ser éstas las más interesadas en establecer una distancia de práctica tan perniciosa y aberrante, que no sólo afecta los bienes públicos sino también a una infinidad de compañías de fama y reputación bien ganadas que  han colocado letreros con sus nombres con este tipo de material, usualmente de bronce y que son víctimas de tan vergonzosa práctica.

El deterioro moral en  el país ha alcanzado niveles tan degradantes, que muchos ciudadanos no parecen prestarle demasiada importancia a cuestiones de este tipo.

Y desde su muy peculiar percepción de los problemas nacionales no dejan de tener razón.

En medio de tanto latrocinio pudiera ser irrelevante ocuparse de cosas tan pequeñas, podrían llegar a  pensar, pasando por alto el hecho de que el respeto y la observación de las reglas que no conllevan grandes sanciones, es el principio por donde la democracia se afianza y los derechos de los ciudadanos a vivir en paz y sin temor cobran vigencia.
Twitter: @guerreromiguele


Lo primero que vamos a destacar de esta noticia es que es un artículo de opinión, publicado por el periódico local "El Caribe", escrito por un lector que explica su punto de vista sobre el vandalismo cívico. En la comparativa que hacemos, nos damos cuenta de que la prensa escrita utiliza un vocabulario mucho más formal que el vocabulario utilizado en la televisión. En este caso no podemos introducirnos en la fonética ni en la fonología porque no es un lenguaje hablado. Además, este artículo no tiene errores sintácticos ni morfológicos como los que tenía el informativo, por lo que nuestro análisis de esta noticia no es tan extenso.


Pero podemos encontrar ciertas palabras que delata la ascendencia de los que las redactaron. Hay ciertas cuestiones léxicas que en español serían distintas:
Deshonrosa práctica. En español (de España), creo que hubiéramos dicho, “costumbre vergonzosa”. Mención aparte requiere la palabra “practica” que como vemos aparece varias veces utilizada en ete texto por el periodista.
Inescrupulosa: en el contexto en el que está utilizada esta palabra, un español habría puesto, sin escrúpulos. Los latinoamericanos son proclives a crear y utilizar este tipo de creaciones léxicas.
Delimitantes: nosotros diríamos “señales”.
Tránsito vehicular: aunque es correcta, esta expresión no es usada en España; nosotros diríamos circulación o trafico de coches. Pero los latinoamericanos suelen realizar esta clase de expresiones.
Práctica desalmada: desalmada es cruel, inhumana pero creo que aquí esta expresión no llega a tanto; nosotros diríamos “indigna”, “despreciable”.
Insumos: el insumo es todo aquello disponible para el uso y el desarrollo de la vida humana. Es un término de economía y procede del latín. En España apenas se utiliza fuera de ese contexto económico. Posible arcaísmo; es decir, que es un palabra antigua la cual nosotros no utilizamos, pero la comunidad latina sí. Auqií querría decir “materia prima”.
Respetabilidad: volvemos a un tipo de palabras compuestas por prefijos y sufijos, que creo que son correctas pero que en nuestra variante del lenguaje no utilizamos apenas. Son expresiones típicas del mundo latinoamericano. Nosotros diríamos “dignidad”, “honradez”.
Práctica perniciosa y aberrante: esta expresión tampoco seria muy normal en la prensa española. Aunque cierto es que actualmente hay periodista como Guach que utiliza mucho este pedante vocabulario. Nosotros diríamos “perjudicial y anómala.
Vergonzosa práctica: nosotros diríamos “indecente, indigna o despreciable”.
Compañías de fama: en nuestro español hubiera sido más normal o correcto decir “compañías famosas o empresas famosas”.
Latrocinio: se trata de otro arcaísmo. Palabra procedente también del latín. En España apenas se utiliza y menos en un contexto periodístico. Nosotros diríamos “robo o pillaje”.
Práctica: como vemos aparece muchas veces empleada esta palabra y casi siempre acompañada de uno o de varios adjetivos que pueden ir antepuestos (a nosotros nos “choca” más o pospuestos). Aunque es una palabra común en nuestro idioma, aquí en España no la empleamos con ese significado. Nosotros diríamos “costumbre”.


Hemos llegado a la conclusión de que en la prensa escrita se cuidan más los detalles y se utiliza un vocabulario formal y culto, mientras que en las noticias televisivas se usa un lenguaje más informal que pueda entender un porcentaje mayor de público. En el lenguaje escrito de América observamos un lenguaje más culto, más cuidado que el nuestro y por eso encontramos palabras que nos desconciertan, algunas por estar ya fuera de uso en España. No obstante, como se ha podido comprobar todas las diferencias se refieren, sobre todo, al léxico. Este léxico sudamericano  ofrece como una mayor riqueza expresiva, como que es capaz de expresar una mayor gama de matices. Por esa misma razón a nosotros algunas nos pueden resultar cursis o pedantes. Muchos de esos sustantivos son abstractos y los adjetivos (que son muchos) son valorativos para expresar la opinión del autor detenidamente ya que no lo olvidemos es un artículo de opinión.


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